Un contrato perfecto.


Llegaste sin cita previa
a la oficina de mi corazón.
Tú, buscabas hacerte hueco
sacando a relucir tus mejores cualidades,
y lo conseguiste.

Hablamos de las cláusulas del contrato,
tú, suplicaste que fuera indefinido.
Empecé proponiéndote mil besos de sueldo
y aceptaste encantada.

Yo te propuse un adelanto,
con la condición,
de que hicieras jornada intensiva entre mis brazos.

Te quedabas a echar horas,
para acabar los papeleos de tantos sentimientos.
Y en tiempo récord,
conseguiste el mejor puesto,
y te elevé al cargo de compañera de viajes,
siendo tú mi camino predilecto.

Creamos un archivo de momentos compartidos,
lo fuimos guardando en lo más hondo de nuestra alma.
Conseguimos llegar a lo más alto,
y allí descubrimos nuestro pequeño universo,
donde cambiamos la hora de los relojes,
y ahora, giran en torno a nosotros.

Ahora sé que eres indispensable
y sé que tú serás incondicional,
en mi presente, y en mi futuro más perfecto.


Pondría una palabra a esto,
pero prefiero resumirlo en:
amar,
amar sus virtudes y sus defectos.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Cambio de estación.

Vida para vivir

•Ámbar•