Oda a la poesía.
Atado en mi prisión de carne, vienen vientos nuevos, pero no consigo desatarme. Así, ¿cómo voy a volar?, ¿cómo voy a destapar tantos versos con alas, que inviten a soñar? De esos que al escribirlos te sientas libres, porque puedes plasmar en líneas la utopía y así hacerla real. Escribir sobre dos enamorados, o dos, que ahora, siendo uno, ya no se amarán más. Escribir de la injusticia y su cura, la lucha social. Crear nuevos mundos, de ríos con aguas cristalinas, donde los niños puedan jugar, sin el miedo a los bombardeos, de un pueblo, que dicen que es rival. De los que se sienten grandes, careciendo de toda moralidad. La misma historia del grande que se come al chico, altero su orden, y el pueblo empieza a ganar. No por un mundo entre vencedores y vencidos, sino por un mundo donde todos, sin excepción, vivan en igualdad. Este albatros, volando entre versos, anhela que un día el cielo y la tierra, sean el mismo lugar. Y allí, donde no llegue la poe...