Cambio de estación.
Ahora que ha pasado el tiempo,
que los nubarrones grises empiezan a irse.
Empiezo a darme cuenta de que tantas lágrimas,
noches de insomnio, luchas sinsentido,
no merecían la pena.
Tú, con tus actos diarios,
dejaste de merecerla;
cuando decidiste dejar de formar parte de mi alegría.
Así que no pienses que te debo nada,
no después de dejarme abierto y vacío.
Quizás, fue lo mejor.
Con el tiempo llegará quien encuentre la puerta abierta
y vuelva a hacer hogar,
volvamos a hacer poesía entre latidos,
devuelva el calor a unas sábanas frías.
Mientras tanto, sigo;
sigo haciéndome gigante,
recordando que amar, no es poseer.
Y que a veces, libertad conlleva dar la mano a la soledad;
soledad que presta un espejo sincero.
Por eso, ahora sé lo que quiero,
por eso, después de tanto tiempo,
sé que me quiero.
Que por mucho que me culpaste de todos los males,
el mal no era yo, y quizás tampoco tú,
pero si tu extraña forma de querer.
De pensar que amar, siempre es ganar, sin ceder.
De querer quererme como si de un molde se tratase
y no por lo que soy.
De tu egoísmo y tu desprecio
a lo que un día llamamos felicidad.
Pero estoy tranquilo,
sé que lo hice bien.
No pretendo convertirme en otra persona,
ni mucho menos.
Estoy enamorado de mi ser.
Pero no puedo mentirme,
también de lo que fuimos,
aún hay muchas canciones que lo recuerdan,
al igual que lugares que quedan colgados en los recuerdos.
En eso te convertirás con el tiempo.
En un puñado de arena, prueba de que este reloj,
lejos de romperse, decidió cambiar de estación.
Todo se lleno de verde
y entre tanto la tormenta pasó.
Y yo, pasé a darme cuenta,
de que por muy devastadora que sea,
la vida que es sabia, te recompensa con algo mejor.
que los nubarrones grises empiezan a irse.
Empiezo a darme cuenta de que tantas lágrimas,
noches de insomnio, luchas sinsentido,
no merecían la pena.
Tú, con tus actos diarios,
dejaste de merecerla;
cuando decidiste dejar de formar parte de mi alegría.
Así que no pienses que te debo nada,
no después de dejarme abierto y vacío.
Quizás, fue lo mejor.
Con el tiempo llegará quien encuentre la puerta abierta
y vuelva a hacer hogar,
volvamos a hacer poesía entre latidos,
devuelva el calor a unas sábanas frías.
Mientras tanto, sigo;
sigo haciéndome gigante,
recordando que amar, no es poseer.
Y que a veces, libertad conlleva dar la mano a la soledad;
soledad que presta un espejo sincero.
Por eso, ahora sé lo que quiero,
por eso, después de tanto tiempo,
sé que me quiero.
Que por mucho que me culpaste de todos los males,
el mal no era yo, y quizás tampoco tú,
pero si tu extraña forma de querer.
De pensar que amar, siempre es ganar, sin ceder.
De querer quererme como si de un molde se tratase
y no por lo que soy.
De tu egoísmo y tu desprecio
a lo que un día llamamos felicidad.
Pero estoy tranquilo,
sé que lo hice bien.
No pretendo convertirme en otra persona,
ni mucho menos.
Estoy enamorado de mi ser.
Pero no puedo mentirme,
también de lo que fuimos,
aún hay muchas canciones que lo recuerdan,
al igual que lugares que quedan colgados en los recuerdos.
En eso te convertirás con el tiempo.
En un puñado de arena, prueba de que este reloj,
lejos de romperse, decidió cambiar de estación.
Todo se lleno de verde
y entre tanto la tormenta pasó.
Y yo, pasé a darme cuenta,
de que por muy devastadora que sea,
la vida que es sabia, te recompensa con algo mejor.
Guauuuu. Madre mia que profundidad. Todo lo que plasmas lo transmites a los que lo leemos.
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