Alma de poeta.

El poeta llora lágrimas
de tinta azul,
derramándolas en una fina capa de celulosa.

Un mero rectángulo,
en el que confluyen sentimientos desordenados,
escondidos en el fondo del alma.

Brotan como un manantial,
atraídos por una extraña luz;
que transmite la página.
Una luz que solo el poeta puede vislumbrar.

Digamos, que es la llave del alma.
Un tanto caprichosa,
pues no se abre con cualquiera,
ni cuando quieras.

Sino, cuando quiere robarte ese poema,
que cuando otros lo lean, logren sentir.
Sentir cada letra,
cada coma,
cada punto.
La felicidad
y cada lágrima derramada.

Con el punto final,
 el papel habrá conseguido su objetivo,
y este escritor habrá abrazado a un alma más

Comentarios

  1. Es exactamente lo que intento a cada palabra.
    Gracias por plasmarlo tan bonito.

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